Costo regulatorio afecta competitividad del sistema financiero panameño

Costo regulatorio afecta competitividad del sistema financiero panameño
La industria se pronuncia por “implementar una regulación inteligente”

Coordinar la agenda regulatoria, eliminando requisitos redundantes y unificándolos para  mejorar la experiencia del cliente, forma parte de las propuestas de los bancos y otras instituciones financieras con el objetivo  de evitar perder competitividad.

La presión regulatoria, que se acentúa con la nueva inclusión de Panamá en la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional  (Gafi), impone desafíos económicos para el sistema panameño.

En los dos últimos años, solo la banca ha destinado el 50% de su presupuesto a adecuaciones por temas regulatorios, dijo a Capital Financiero, Aimeé Sentmat de Grimaldo, presidenta de  la Asociación Bancaria de Panamá (ABP).

Carlos Troetsch, presidente de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), calcula que la regulación impacta entre 20% y 30%, los costos de cada banco.

Felaban, en su documento número 28 (con fecha 19 de junio de 2019), titulado La proporcionalidad regulatoria como debate ineludible en los mercados emergentes, con relación a la finalización de las reformas de Basilea III, aborda este tema.

El estudio señala que “genera costos fijos para las entidades bancarias que afectan en mayor medida a los bancos pequeños.

Mayores costos de cumplimiento podrían desincentivar la asignación de recursos a actividades rentables o el traslado de los mismos a los consumidores”.

El cliente, a quien se sitúa en la gran interrogante de cómo armonizar la prevención sin desmejorar su atención, es una inquietud de los reguladores de la plaza local y fue uno de los aspectos protagónicos de la IV Cumbre Financiera Internacional.

Troetsch, quien leyó un documento que resume la visión del sector bancario y financiero ante estos temas, señaló que Panamá es una economía con visión internacional que mira al mundo como destino de sus servicios y cuyo sector financiero está apalancado en datos visibles, entre otros, una industria de seguros que a mayo de 2019 acumuló más de $643 millones en primas suscritas, 4% de aumento en relación con el mismo periodo de 2018.

A marzo de 2019, la cartera administrada por los asesores de inversión ascendió a $8,704 millones, un incremento de $40 millones en relación con el mismo periodo de 2018.

El Centro Bancario Internacional (CBI) acumula activos, al cierre de abril de 2019, por $121,838 millones, un 2.7% de aumento en relación con abril de 2018.

Desde esta perspectiva, consideran que estos indicadores deben ser consolidados y potenciados.

Sin embargo, “los costos de la regulación crean enormes exigencias que restan competitividad a las empresas del sector financiero internacional” con impacto en los clientes de bancos, seguros y valores.

La industria bancaria y financiera, además de una agenda regulatoria unificada, propone una inclusión financiera que considere a sectores sensibles como la agricultura, Zona Libre de Colón (ZLC) y las pequeñas y medianas empresas para mejorar su acceso al crédito.

Propician la unificación en un ente supervisor o lograr una coordinación real y efectiva entre los tres (banca, valores y seguros).

El sector entiende que la política de Conozca a su cliente es un desafío por los costos, el riesgo de daño a la reputación en caso de infracción y la experiencia del usuario.

Ante el entorno complejo y las amenazas de acciones de cumplimiento, “muchos bancos e instituciones financieras han adaptado un enfoque conservador”.

Del lado del servicio incluye procesos lentos, consultar al cliente en distintas bases de datos, pérdida de oportunidades comerciales y bajas tasas de inversión.

La industria se pronuncia por “implementar una regulación inteligente para que no se experimente un servicio deficiente, costoso que podría colocar al país en una desventaja comercial importante”.

Ricardo Fernández, superintendente de Bancos, señaló que “nuestra prioridad como regulador es proteger a los depositantes y procurar la estabilidad y la solidez del centro bancario. Nuestro grado de inversión nos obliga a tener responsabilidades regulatorias superiores a las de otros países”.

La Superintendencia de Bancos (SBP) ha sostenido reuniones con la ABP para simplificar los procesos en la apertura de cuentas.

Fernández considera que en estos procesos la tecnología está llamada a facilitar la experiencia del cliente.

Del lado de la debida diligencia, entiende su complejidad, pero “esa cantidad de información se puede convertir en un tesoro para enfocarnos en las necesidades del cliente y brindar soluciones”.

Marelissa Quintero de Stanziola, superintendente del Mercado de Valores, expresó que en esencia la naturaleza de los tres sectores (banca, seguros y valores) son diferentes y por ello cuando un inversionista solicita una cuenta en una casa de valores es fundamental que presente un tipo de documentación distinta a la del banco o una compañía de seguros.

Sin embargo, pensando en la satisfacción del cliente, anunció entre sus planes la promulgación de un Acuerdo reglamentario para emisores recurrentes (se encuentra en segunda consulta pública) con la visión de lograr que la información de quien registre un título de valor de una compañía de seguros, por ejemplo, pueda servir para la banca.

Es partidaria, en los casos de elementos básicos de debida diligencia, que los tres reguladores homologuen esos requerimientos.

En el caso del regulador unificado, se inclina por un análisis real de si en efecto se podrán reducir los costos o se logrará más eficiencia.

“Tiene sus ventajas en el caso de productos similares, pero un aspecto importante es la especialidad y el tecnicismo de las distintas áreas, ya que se podría perder la eficiencia de la supervisión”, precisó.

José Joaquín Riesen, superintendente de Seguros y Reaseguros, no es partidario de un “megaregulador” al entender que puede tener mucho riesgo “y Panamá todavía no está preparado”.

Reconoce que los “super” están dedicados a la regulación y esta tarea “nos quita un poco de fuerza para cuidar al principal pilar que es el cliente”. 

Desde esta perspectiva, apoya crear una figura específica que se dedique a la atención del usuario y así quitarle presión al regulador.

Violeta Villar Liste
violeta.villar@capital.com.pa
Capital Financiero

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